08 diciembre, 2011

Sombrero en la cama conoce a Lennon



A pesar de que ha pasado un rato, estamos de vuelta en este espacio para presentar las últimas novedades de nuestra publicación "dukkhadencia" y el suplemento de historietas "Si a saturno vas", que pueden descargar en nieblaentubo.wordpress y owlstudio.blogspot respectivamente. De cualquier modo, aquí podrán encontrar avances y noticias relacionadas con ambas publicaciones. Por lo pronto le dejo esta pequeña historieta homenaje al maestro Lennon en su 31 aniversario luctuoso. Esperen pronto el número 2 de "dukkhadencia".

08 diciembre, 2010

Abrazarás a la musa... y todo eso





En el Libro Negro de Papini, ficticio diario del demoníaco Gog, aparece un pasaje en el que Mr. Gog visita México y en un bar es abordado por un joven vestido de negro ─su rostro era alargado como el de algunas figuras del Greco, era moreno y delgado, tenía bigotes negros bien recortados, unos ojos vivaces de gato salvaje a la espera de saltar sobre su presa. Tenía algo de bandido y de poeta, algunos de sus rasgos hacían pensar en antepasados indios─, quien le expone su intención de emprender una revolución de los vivos contra los muertos. Bajo la consigna: ¡Muerte a los muertos!, ¡vivan los vivos!, aquel misterioso joven de rostro alargado despliega ante el multimillonario su idea de que nos encontramos supeditados a los deseos, voluntad y genio de los muertos, vivimos según sus leyes, estudiamos su vidas, somos influenciados por sus obras de arte, en fin, les rendimos culto. Si bien por un momento el texto nos hace pensar que sería preferible vivir según nuestras muy particulares apetencias e inquietudes, finalmente es una reflexión de nuestra necesidad de trascendencia, que algo de nosotros sobreviva y exista en el inconsciente de generaciones futuras. Esto último es algo que el difunto John Lennon ha venido realizando durante los últimos treinta años.
Intentar escribir algo interesante sobre el mito de este hombre, considerado la mayor influencia en la segunda mitad del siglo XX, sería, a estas alturas, una vana pretensión. No obstante, resulta inevitable no dejar escapar la oportunidad de rendir un modesto homenaje a la leyenda que es John Lennon. Aun vigente y revistado, apenas descubierto por las nuevas generaciones, ya en las reediciones de sus discos ─con los Beatles o en solitario─, ya en las nuevas plataformas de videojuegos; el hecho es que nos sigue fascinando su vida y su obra, sobre todo cuando se desconocen los detalles escabrosos, las anécdotas memorables, o los sucesos en su vida que inspiraron su música. Para quienes ya han escuchado y vuelto a escuchar su música, deseando que hubiera algo más, el hallazgo de una rola inédita, alguna cinta experimental arrumbada, quién sabe, todo es posible. Vivimos una época de hallazgos (lamentablemente motivada por sobre explotar un producto, o refritear una fórmula): canciones que los Rolling Stones descartaron durante la grabación de un álbum, material inédito de Jimi Hendrix, manuscritos perdidos de Kafka o la inminente publicación de la autobiografía de Mark Twain cien años después de su muerte, quién sabe, tal vez si vivimos lo suficiente, para sobrevivir a Yoko Ono, finalmente sean publicados los diarios de Lennon, quizá no parezca tan emocionante como el supuesto álbum perdido de The Beatles (Everyday Chemistry), pero definitivamente seria un acontecimiento mayor que el hecho de poder comprar la música de los de Liverpool en I Tunes.
Existen muchas maneras de tocar fondo. Nunca es agradable. Un alcoholismo amargo como el de Kerouac, el tiempo que paso Verlaine en prisión tras dispararle a Rimbaud, la locura de Syd Barrett, Neal Cassady muerto en San Miguel de Allende, Charles Baudelaire sifilítico y a los cuidados de su madre, John Lennon… en su autoexilio de cinco años en el edificio Dakota de Nueva York. Al principio quería hablar del Lost Weekend ─separado de Madre, Lennon se pierde año y medio, juergas de rockstar, entusiasmo por las drogas duras y una amante asiática─, pero tras reflexionar por un instante, caigo en la cuenta de que es peor la domesticación que volver a los viejos hábitos.
Es 8 de diciembre, escucho por primera vez (completo) el Double Fantasy ─la doble fantasía, flor de la familia de las fresias, que John, en compañía de su hijo Sean, vio en un jardín botánico durantes su viaje por las Bermudas a mediados de 1980─, pero no escucho la versión original, sino la versión remasterizada y depurada de la sobreproducción original (Double Fantasy Stripped Down), para una primera impresión no puedo decir mucho, ya antes había escuchado algunas canciones, precisamente las compuestas por Lennon, canciones como: Just Like Starting Over, Beautiful Boy, Woman, Watching the Weels o I‘m Losing You; canciones que siempre estuvieron ahí, en la vida que nos ha tocado. Es curioso, jamás tuve un disco de Lennon o The Beatles, ahora sí, pero antes no, y sin embargo, siempre estuve en contacto con su música. Treinta años después de haber sido grabado, escucho un disco del cual algunas de sus piezas siempre han estado presentes, insisto en lo de algunas, para ser exacto la mitad, pues el complemento de la Fantasía Doble son canciones de Yoko Ono, por eso comencé hablando del disco aclarando que en una primera impresión no podía emitir un juicio, y supongo que tal vez pase algún tiempo sin hacer un comentario de la obra como un todo. Los críticos de música al hablar de este disco se limitan a reseñar únicamente las canciones del ex-Beatle, no tiene nada de malo, fue su último trabajo publicado en vida, la última expresión de su genio, sin importar su desfase con las tendencias del momento: la decadencia del progresivo, el efímero movimiento punk que inyecto vida al rock y de paso legó nuevas ramificaciones a la música popular, y el arribo del sonido eminentemente ochentero. Era una época distinta, atrás había quedado la vanguardia de la psicodelia. En ese entonces no creo que su momento haya pasado, Dylan sigue haciendo cosas interesantes, McCartney continua en activo. Si entráramos por un instante al mundo del hubiera, sin duda cabria la posibilidad de toparnos con un disco interesante, pero no podríamos pisar ese terreno por mucho tiempo a pesar de que la rivalidad entre John y Paul habría logrado cosas notables. Lo que si podemos apreciar es la innegable trascendencia de su música, sería pues injusto comparar la última obra de Lennon en el contexto del post-punk.
Líneas atrás mencionaba la domesticación de La Morsa. Tras sus problemas con inmigración y a nada de ser deportado, John Lennon dio un giro a su vida luego recibir a su hijo y la noticia de su recién adquirida residencia en suelo norteamericano, se retiró de la vida pública. Musicalmente su carrera estaba en el limbo, ocasionalmente aparecía en los tabloides. Luego de su muerte a manos de Mark David Chapman, sus últimos años en el retiro y su efímero regreso dieron una nueva dimensión al mito. Es el libro de Robert Rosen, publicado en 2003, un documento esclarecedor y fascinante, pero del cual se debe tomar una saludable distancia. Perfectamente documentado en lo referente a los hechos y apariciones de los Ono Lennon en público, no deja de ser especulativo al referirse a la parte privada e introspectiva de John. Entrar a sus pensamientos, sus sueños, sus peores momentos, es lo que otorga a Nowhere Man: Los últimos días de John Lennon, la categoría de obra fundamental. La leyenda es devuelta a su estado de imperfección y eso se agradece. Otorga un breve soplo de vida a quien innegablemente se ha ganado el derecho a ser recordado. Sin pretensiones de mitificarlo, Rosen nos presenta a la deslucida estrella de rock prisionera de sí, voluntariamente colocada en una jaula de oro. Es por demás sugerente la teoría de que Chapman intercambió lugar con Lennon, pues al matarlo le libera de la prisión de conformidad e intrascendencia en que se ocultaba, y él, Chapman, toma su lugar al ser encarcelado por su crimen, y aunque logra el status de celebridad, lo alcanza por razones equivocadas.

19 agosto, 2009

Pequeño poema en prosa

Un sonámbulo tiene una conversación con su otro yo.

─Te conté de la chica que a veces me guiña un ojo desde el espejo.

─No sabes, es algo atrevida, a veces cuando cree que no la estoy mirando muestra un poco de carne prieta.

─La miro de reojo. Si ella me sorprende mirándola se sonroja.

─Luego hace unos ruiditos extraños, me guiña el ojo y apaga la luz.

23 julio, 2009

feliz 1/4 de siglo Viridchka

si llegas a leer esta entrada feliz cumple. te envié un correo sobre la revista que sacaré en septiembre. site interesa envia me un correo.

22 mayo, 2009

Dos poemas del baul del recuerdo

Llevo prometiendo un rato las historietas de "El sombrero en la cama", ya pronto, no desespereis. Mientras me he permitido rescatar un para de textos en retribucion a mis fieles lectores, que calculo no llegan a cinco. Vienen sorpresas en los proximos meses, pero por ahora dejemonos de alardes.

El primer poema es el resultado de mis primeros coqueteos con la maría; ell segundo es un poema de mi último periodo fertil, escrito casi hace un año. Variaciones retoma algunos temas de Alejandra Pizarnik, si se toman la molestia de repasar a la argentina, encontraran su influencia quiza un poco más en lo tematico que en lo estilistico. no sé, son cuestiones que me obsesionan ayer y hoy.


VERDE MEMORIA

Soy la imagen de tu sueño descompuesto

el alquimista fracasado,

aquel que no pudo transmutar tus pensamientos.

Sólo fue el intento,

ninguna consumación,

ningún aliento de tu vespertina agonía.

* * *

Disfruto en silencio el poder contemplarte,

eres la música que transita por mis venas,

la única esencia que en verdad me pudo embriagar,

el canto inconcluso de tu voz en mi oído;

la nada… ver partir a mi ángel frió.



variaciones
a Flora Alejandra Pizarnik
& a Siouxie de the banshees


sentir la piel de otro, sentirla como propia / ser el otro / ser lo otro / apareciendo en otra parte cuando quieres aparecer en un preciso lugar / ese preciso lugar donde ya no existes pero alguien más te existe

no te preocupe no tener las palabras adecuadas / serás miserable si no posees el silencio adecuado / la voluptuosidad va más allá del no decir diciendo / la voluptuosidad del silencio: iniciar una conversación sin iniciarla como pretexto para compartir un silencio

(me queda un vacío de las palabras que te dije y las palabras que me decías sólo eran ausencia)

escucho la música que solías escuchar, sólo para tenerte cerca / intoxicándome con tu ausencia / pierdo las noches de los años / pierdo la medida exacta de mi sombra en tu abrazo / pierdo la substancia del recuerdo como algo más que recuerdo

aún soy el pasajero (and I ride and I ride) / del tranvía o el tren expresso (ya no más del camión flecha amarilla) / deje de ser el copiloto de tu mustang 65 rojo / que nos conduciría al lenguaje del silencio / sin sueños de engranes / sin rotos espejos

no basta el decir si antes no hemos sentido lo que el otro nos trasmite con sus silencios

«giran lento pero al fin giran los engranes ocultos que hacen funcionar el espejo»

J. S. Cainiz


20 marzo, 2009

sueños de la máquina andrógina

I

nací de reptar el suave vaivén de tus piernas
descorriendo los velos delicados que dejan de sangrar durante el invierno
me alejo de la noche y me alejo de ti
de esa llaga viva
tan profunda como tu asfixia

he visto tu rostro en la fragilidad del vacío
flotando en la cosecha amarilla de las leónidas
acaricias tu vientre con la navaja de afeitar
los gestos de la niebla abrevian mi fascinación por las piernas de salamandra 
     en tus pies de Gólgota. 

II
                                                                                              Olvídame y te seré devuelta.
                                                                                              Marcel Schwob

contemplo el espejo vacío
no hay lugar en mi habitación a dónde huir
vacío y empatía me parecen similares en lengua inglesa
como tus ojos plenos de inocencia
vaciados de toda emoción
devorándolo todo 
el silencio de lo dicho sin ser expresado
esta noche me apetece dormir con ejecuciones lentas de guitarra
meciendo las distintas etapas del sueño

«por fin sales a pasear en la yegua de la noche»



III


y tus labios se negaron a beberme
contrayéndose en un gesto de blanco desprecio
…redoblada trivialidad de los tambores inscritos en la paradoja
no te da risa? A mí me da risa:
                        la nausea de cigarrillo
                            el cordón umbilical soga de Judas
                                y las respuestas que ya sabia, pero quería constatar
                        acerco la mano a las fauces del tiburón-vagina

                         me volví hendidura, 
                                                            me volví llaga viva: 
                                                                                             y no me penetras.


IV


hago estas visiones bajo el augurio de la desolación 
huesos de un marchito ángel rasguñan el espejo
hago estas visiones
y tú te niegas a marcharte
                                             tus rasgos:                la ausencia
                                             tu espíritu:               un presentimiento en la noche
gritas y te revelas con silencio
aun cuando la aguja dejó de arañar el vinilo… el espejo…

y las flores finalmente sangran.



V


ahuyentaste a todos y cada uno de los pájaros en el alambre
sombríos ángeles venidos a menos
sedientos de embriaguez hacen la noche desplegando sus inútiles alas
mutando la niebla en silente oscuridad

libre de toda replica se deja admirar el espejo
en tu pequeña habitación tus ojos desbordan abandono.



VI


sintonizo en la radio una canción de asfixia
extralargos cigarrillos abrevian la niebla dormida
en el juego que pretendes enseñarme
al cruzar las piernas y tener la orilla de la falda a la altura de la rodilla

sabes que lo tienes y lo consigues
eres como el fantasma en la máquina
la anomalía que termina por mimetizarse hasta retornar como la parte del todo
un pensamiento ciego y en constante riesgo a la hora de soñar

sólo hacen falta unas piernas prodigiosas para tener al mundo de tu lado
y eso bien que lo sabes, cariño
unas piernas que quiten el aliento
bajo la lluvia / bajo tu falda
un hoyo negro que apaga la luz innecesaria
como el atardecer ahogado en el espejismo
haces la niebla al caminar descalza entre los zarzales
jugueteando con pequeños rododendros
lo mejor es ver tu sombra en la alcoba
con los muslos expuestos y poderosos en su tensión como tenazas de cangrejo
las rodillas un poco asimétricas pero dibujando una trayectoria como de sonrisa pasajera
(desgarrando las alas que fingen desaparecer en la tiniebla
como la palabra
que se entrelaza en las visiones que no le arrebatan al cadáver)
llego hasta tus pantorrillas que recién tomaron su baño de cera
conozco el amanecer enredado a tus piernas
que prometen un baile nocturno con ángeles que derraman los ceniceros
     en la geometría de arabescos
formas vibrantes de una música NUIT NOIR 
y de ti sólo queda una silueta de engrane  
una memoria ausente
un caer al cotidiano desnudar las horas y solapar al vacío con el ardor
     de un alcohol en agonía.


c o d a


capturé tu esencia
como un anticuario 
al acecho de su presa
capturé tu esencia
o al menos eso creí 
al disparar el obturador 
de una máquina sin emoción
sólo obtuve el fantasma
la envoltura, la cáscara
una apariencia 
que cada día se marchita
una forma vacía, sin alma
por un capricho 
por una extravagancia
te condené a repetir
como en una pesadilla
por toda la eternidad
a la mujer que conocí
la mujer que ya no eres
y me empeño en reconocerte
una mirada ambigua
que no dice 
sino lo que le atribuyo

capturé tu esencia
y me condené a repetir
lo que quizá nunca ocurrió.

                                                                                                          J. S. Cainiz

15 marzo, 2009

Las chicas bien educadas no se mean en el piano I

Hace tiempo encontré por ahí un librito de Pierre Louÿs publicado por los mismos de “La nave de los locos”, sólo que en la colección “Los brazos de Lucas” donde se reúnen textos de corte erótico. El “Manual de civismo” es un texto bastante despatarrado, por ahora solo les incluyo un fragmento, pero pronto les digitalizaré el libro entero (que tampoco es mucho, pero no puede uno andar en todo y menos por amor al arte).



LÉXICO ADECUADO PARA EL TRATO SOCIAL

*No digas: “Mi coño”. Di: “Mi corazón”.
*No digas: “Tengo ganas de joder”. Di: “Estoy nerviosa”.
*No digas: “Acabo de gozar como una loca”. Di: “Me siento algo cansada”.
*No digas: “Voy a masturbarme”. Di: “Vuelvo en seguida”. 
*No digas: “Cuando tenga pelos en el culo”. Di: “Cuando sea mayor”.
*No digas: “Prefiero la lengua que la verga”. Di: “Sólo me gustan los placeres delicados”.
*No digas: “Entre las comidas sólo bebo esperma”. Di: “Hago un régimen especial”.
*No digas: “Las novelas moralistas me revientan”. Di: “Me gustaría leer algo interesante”.
*No digas: “Goza como un caballo que mea”. Di: “Es muy exaltada”.
*No digas: “Cuando le enseño una verga se enfada”. Di: “Es una original”.
*No digas: “Es una chica que se masturba hasta reventar”. Di: “Es una sentimental”
*No digas: “Es la tía más puta que me he echado en cara”. Di: “Es una chica encantadora”.
*No digas: “Se deja encular por todo el que se lo pide”. Di: “Es muy coqueta”.
*No digas: “La he visto culear por los dos agujeros”. Di: “Es una ecléctica”. 
*No digas: “Tiene erecciones como un caballo”. Di: “Es un buen mozo”.
*No digas: “Tiene la verga demasiado grande para mi boca”. Di: “Me siento como una niña cuando hablo con él”.
*No digas: “Yo gocé en su boca y él en la mía”. Di: “Tuvimos un intercambio de impresiones”. 
*No digas: “Cuando se la chupas se corre enseguida”. Di: “Es muy vivo, muy espontáneo”.
*No digas: “Tengo doce consoladores en la mesilla de noche”. Di: “Nunca me aburro sola”.
*No digas: “Es una lesbiana rabiosa”. Di: “No es nada coqueta”.
*No digas: “Se corre tres veces y tan fresco”. Di: “Tiene un carácter muy fuerte”.
*No digas:”Sabe culear muy bien a las chiquitas pero no sabe encularlas”. Di: “Es un poco simple”.
*Evita las comparaciones arriesgadas. No digas: “Duro como una verga, redondo como un cojón, mojado como mi coño, salado como el esperma, no más grande que mi coñito”, y demás expresiones no admitidas por el diccionario de la Real Academia. 


*Tomado de: Pierre Louÿs, Manuel de civilite pour les petites filles, Premia Editora, 2ª Ed. México, 1978.